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El Distrito Sevilla se gasta 1.895.430€ (aproximadamente)

febrero 20, 2012 1 comentario

Residente, méteme en la web del SAS. Atención al Profesional – Nóminas. Suma el importe en bruto de tus nóminas de los dos años de rotaciones hospitalarias. Multiplícalo por el número de residentes que pertenecen a tu distrito.

Siguiendo este sencillo algoritmo, he venido a calcular que el Distrito Sevilla invierte 1.895.430€ durante los dos años que los residentes pasamos por hospitalaria. Dos años en los que con generosidad merecen la pena la mitad de los rotatorios. Dos años en los que infrecuentemente se manejan: la continuidad asistencial, la utilidad del empleo de pruebas complementarias, el manejo de la incertidumbre diagnóstica y pronóstica, la entrevista clínica, la prevención cuaternaria, el análisis holístico del paciente, los aspectos sociales, la salud comunitaria. Dos años en los que cada vez que necesitabas a la trabajadora social te pegabas media mañana haciendo llamadas.

Que no digo yo que no se aprenda. Que no me parece “que todo sea malo”. Que lo que digo es que somos los residentes de la especialidad que más tiempo rota fuera de su servicio, con el consiguiente desarraigo al lugar de trabajo al que pertenecemos y a la manera de trabajar que debe ser nuestra guía (esto para los residentes mayores a los que nos dejan pasar nuestra consulta con cierta continuidad). En los primeros seis meses que pasé en el centro de salud, y en el mes de verano que pasé solo la consulta, aprendí más medicina de familia que en dos años de rotación hospitalaria.

A todos los adalides de hay que aprovechar la oportunidad que nos brinda el hospital de rotar con ellos. Les invito a que pasen un mes en los rotatorios que les propongan sus residentes para que tomen verdadero contacto con lo que la hospitalaria nos ofrece. Repito, hay rotatorios muy buenos, no es mi intención agraviar a todos aquellos especialistas hospitalarios que se vuelcan día a día con sus residentes, sin importar la especialidad a la que pertenezcan.

Ni mucho menos es esta entrada una llamada de atención a los coordinadores de área para que mejoren su trabajo. Mi más sincera enhorabuena a todos ellos por su labor encomiable a la hora de cuadrar el puzle de rotaciones de todos sus residentes. Los coordinadores no deciden cuánto tiempo pasan los residentes en hospitalaria, se limitan a cuadrar los rotatorios en el tiempo que les viene dado.

Me parece un sinsentido que pasemos la mitad de la especialidad fuera del lugar al que pertenecemos. Me encantaría que el periodo de rotaciones fuera de nuestro centro de salud fuera en principio de un año, con el esquema:

  • Seis meses en Medicina Interna.
  • Tres meses en pediatría de centro de salud.
  • Tres meses en equipo de salud mental y comunitaria.

Que cada residente, en función de sus inquietudes, se busque un rotatorio externo en alguna especialidad hospitalaria con garantías de recibir lo que busca, que los hay, y para lo que contarían con la ayuda de los coordinadores de área, que sabe dónde se trabaja bien.  Que los residentes de Medicina de Familia pudiéramos rotar tres meses en medicina rural, que es lo que propone el programa de la especialidad.

Todo ello sin menoscabo de las afinidades de todos los residentes de la especialidad que entraron porque su motivación son las urgencias. Echamos de media 900 horas en servicios de urgencias cada año.

Con esta entrada quiero hacer públicas algunas reflexiones que he compartido en privado con muchos compañeros: que la medicina de familia se aprende en los centros de salud. Dado que los argumentos vocacionales y formativos no han funcionado, ni tiene pinta de que vayan a funcionar. A lo mejor con el económico cambia la cosa. El distrito se gastaría exáctamente lo mismo, pero estaríamos en nuestros centros de salud.

Autocrítica

noviembre 23, 2011 14 comentarios

Ya se sabe. Los médicos de familia somos muy buenos. Y los del hospital son malos. Quizás los internistas un poco menos. Aunque últimamente se estén empeñando en quitarnos competencias para buscarse salidas laborales. Que si los pacientes crónicos, que si los pluripatológicos. Hasta la atención domiciliaria a los terminales. Un trabajo que por el bienestar del paciente y la familia, por eficiencia, por historia y casi hasta por lógica es del médico de cabecera. El que conoce al paciente y a la familia, que trabaja cerca del domicilio y que en muchos casos será el que habrá iniciado el proceso diagnostico y le que le habrá comunicado el pronóstico al paciente y la familia. Y sin embargo en casi toda España las unidades de cuidados paliativos, hospitalización domiciliaria y similares están en manos de los internistas (con alguna excepción). Han convertido a éstos pacientes en un yacimiento de empleo “robándolos” a sus médicos de familia. Éste un posible discurso.

Pero hagamos un poco de autocrítica. Actualmente estoy rotando por la unidad de hospitalización domiciliaria de mi área hospitalaria, estoy conociendo su funcionamiento de primera mano y algunas situaciones me han llamado especialmente la atención. La derivación de los pacientes a estas unidades no es obligatoria. Cualquier médico de familia puede atender a sus pacientes en situación terminal en el domicilio como lo hacen en la mayoría de zonas donde no existen unidades de soporte específicas (que solo suelen existir en las grandes ciudades). Pueden atenderlos y deben, ya que es parte esencial de su trabajo. Sin embargo en un elevadísimo numero de casos, estos pacientes son derivados a hospitalización domiciliaria por su médico que prácticamente se desentiende de ellos. Listo. Uno menos, que la consulta no deja tiempo para nada y bastante fastidio es tener que hacer avisos urgentes de cuando en cuando como para estar acudiendo día si y día también a casa de un terminal. Y de avisos programados ni hablamos. Algunos pacientes que han sufrido un encamamiento muy prolongado ni siquiera conocen a su médico de cabecera. Éstos se escudan en la falta de tiempo, de medios o de conocimientos. Todo ello discutible. En un cupo medio, la mediana de pacientes terminales que requerirán atención a domicilio es de 2 al año que no supone en ningún caso una carga de trabajo excesiva. La formación específica en el manejo de estos pacientes suele estar a disposición de todos los médicos de familia, y desde hace años tiene un papel importante en lel programa de los residentes de familia. Y el último modelo carísimo de infusor subcutáneo hace mas fácil la administración del tratamiento a la familia, pero no es imprescindible ni puede ser el factor limitante para prestar una adecuada asistencia.

Si todos los médicos de familia asumiéramos esta parte de nuestro trabajo, estas unidades desprovistas de pacientes caerían por su propio eso. Si están saturadas de trabajo y en continuo crecimiento no es porque nos roben pacientes, es porque nosotros los estamos abandonando. Quizá sea complicado cambiar la inercia de los médicos con mentalidad de funcionario de ventanilla que perdieron el entusiasmo hace años y cuyo afán es llegar lo más temprano posible a casa. Pero en nuestra mano está que en los próximos años, a medida que nuevas generaciones de residentes nos vayamos incorporando al sistema sanitario y los vayamos sustituyendo recuperemos esta y otras funciones de las que nos hemos ido desprendiendo y que son inherentes a nuestro trabajo de médico de familia. La unidad de hospitalización domiciliaria del hospital Virgen del Rocío es fantástica, realiza una tarea ímproba con unos recursos escasos y es un ejemplo de profesionalidad, humanidad y dedicación a los pacientes. Ý desde aquí les agradezco su magnifica contribución a la formación de los residentes de medicina de familia. Pero ojalá un día todas estas unidades desaparezcan porque ya no sean necesarias