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Piensa globalmente; actúa localmente

marzo 4, 2012 3 comentarios

“Voy a coger de urgencias dos o tres nolotiles y paracetamoles que me he quedao desaviao en casa; total, como es gratis…”.

¿Hacia dónde va nuestro sistema público de salud? Un modelo alabado en todo el mundo, notable desde el punto de vista compacto, equitativo y aun efectivo, y que desde hace algunos años se duda de su sostenibilidad, del aumento de la deuda que genera, de recortes en sanidad, de peligro de las nóminas de sus trabajadores en algunas comunidades autónomas… Resulta un problema. Competir y superar al modelo privado, dentro y fuera de España, cada vez es más difícil o mejor dicho, más caro. Sólo se proponen soluciones mediocres. Copago…

¿Qué hacemos cada uno de nosotros, día a día, por salvaguardar este gran tesoro? A menudo NADA.

Urge la reflexión. La crítica certera y no sólo el llanto infructuoso.

En el hospital donde me estoy formando hay una costumbre muy pintoresca y nada criticable en principio… Algunos trabajadores se tomas un piscolabis a partir de la una de la madrugada, aproximadamente, en una de las consultas de las urgencias de trauma, puesto que a esa hora el volumen de pacientes que queda es perfectamente atendido en las otras. Pasaba por el pasillo cuando no pude dar crédito a lo que veían mis ojos: el mantel sobre el que colocar las viandas eran cuatro campos estériles quirúrgicos. “Total, como son gratis…”. Y aún más escalofriante el saludo del que ponía la mesa: “¿qué tal Manué? Vamos a ver si reponemos fuerzas”. Como si no pasara nada, como sucede la plomiza rutina de cada noche en ese pasillo de urgencias. Lo peor fue mi reacción. No hice nada, no dije nada. Tan solo, al rato, me puse a pensar en escribir esta entrada en el blog.

Puede que esté de acuerdo contigo: tampoco es para tanto. Es sólo un detalle más de todas las cosas que pasan en los centros donde trabajamos, de cómo se despilfarra dinero público por todas partes y la actitud pasiva de casi todos los que por allí pasamos.

Urge la reflexión. La crítica certera y no sólo el llanto infructuosO

Hoy quiero ser optimista

noviembre 25, 2010 1 comentario

Hace pocos meses que me ha picado el gusanillo de visitar blogs sanitarios y así, poco a poco, abrir mi abanico de posibilidades de formación e información. Me he dado cuenta de varias cosas: en primer lugar, es una estupenda vía de avivar inquietudes que te empujan a estudiar, buscar, preguntar… SABER en definitiva, lo cual de entrada a mí me aporta mucho beneficio; también es un amplísimo foro de debate y conversación, que interrelaciona puntos lejanos tanto vertical como horizontalmente, creando lazos que en un futuro serán fundamentales (la unión hace la fuerza); pero un detalle que voy confirmando con el tiempo es que se tiende a ser pesimista en cuanto a nuestra profesión…

¿Todo es tan negativo? ¿Todo se hace tan mal? ¿Pues no estábamos en uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo? ¿Todas las noticias que salen en prensa tienen una mala intención detrás? ¿Siempre, siempre, siempre es el dinero el actor principal de todos los teatrillos de nuestra empresa?

Hoy quiero ser optimista, y me consta que casi todos los blogeros que conozco lo son, aunque no se note mucho. El otro día se empezó a gestar una regulación seria de la muerte digna, se reabrirá el debate en el parlamento, habrá más o menos polémica en el ambiente, pero por fin se darán los pasos oportunos. Hoy quiero ser optimista. Acabo de enterarme que mañana se publica un libro del Papa Benedicto XVI donde al fin aprueba el uso del preservativo en determinadas situaciones. La OMS ha aplaudido el atisbo de cambio por parte del clero, y yo me uno, aunque la lentitud desespere… Son sólo dos noticias aisladas, pero las he recibido así, una detrás de la otra, haciéndome pensar en positivo.

Somos jóvenes. Nuestra obligación es ser entusiasta. Porque aunque ninguno vayamos a heredar el “legado del paraguas” que adorna nuestras batas, pijamas y centros de salud, de nosotros depende que mejore este circo. Y lo vamos a conseguir. No te quedes parado… ¡actúA!

Categorías:reflexiones

Derechos en Conflicto: Aborto, Eutanasia Y Objeción de conciencia. Crónica de la Jornada.

noviembre 9, 2010 5 comentarios

“La libertad de la persona está por encima de su beneficio”. El pensador que creó esta cita en el siglo XIX probablemente no contaba con que siguiese tan en boga doscientos años después.

El pasado viernes 5 de noviembre se celebró en Sevilla la jornada que titula este post, que como ya vaticinaba la entrada del 28 de octubre, resultó muy interesante desde el prisma del médico de atención primaria. Pasa que casi siempre que salen a relucir este tipo de temas en nuestro entorno, comentamos opiniones y pareceres con otros profesionales sanitarios, y de aquí se desgrana el primer punto a destacar: había mucho galeno http://www.nodo50.org/fadsp (algunos destacados como Pablo Simón o Luís Montes), pero también numerosas personas de leyes, penalistas y abogados (www.juecesdemocracia.es) que ofrecieron su particular punto de vista al respecto, por supuesto con mucho rigor y en función de lo codificado en la ley; y si algún asunto quedara irresoluto, parapetados al abrigo de la Lex Artis.

El fundamento del día trató acerca de la objeción de conciencia. La última encuesta del CIS arrojó que más del 50% de la población no comparte que el profesional sanitario pueda ejercer su derecho a la objeción de conciencia. En torno a esta sentencia surgieron debates muy jugosos del tipo ¿En la Sanidad Pública debería prohibirse la objeción dado que la ley permite que se realicen determinados actos médicos, independientemente de lo que piense el médico? ¿Debería reservarse ese derecho de objeción exclusivamente para la Sanidad Privada? El presidente de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (www.eutanasia.ws) afirmaba que frecuentemente la objeción de conciencia conlleva una mala praxis médica. De hecho es una opinión extendida que la objeción disfraza muchas actitudes de compañeros que más que objeción pretenden escaqueo y discriminación positiva, lo cual fue otro motivo de debate. Así, lo que quedó claro es que es necesario plantear un cambio en el código penal así como llevar a cabo una regulación seria de la objeción de conciencia.

En mi opinión, el punto mejorable de la Jornada fue la escasa participación de profesionales – asistentes – ponentes que defendiesen la vida frente al aborto y que se posicionasen en contra de la eutanasia, lo cual hubiese enriquecido muchísimo el evento y dado más pie al debate, aunque no faltó pese a que casi todo el mundo, repito, pensaba en una misma dirección, con opiniones demasiado polarizadas.

Evidentemente, siempre que se enmarañan unos con otros los cuatro pilares sobre los que debiera sustentarse el dilema (Beneficencia, No Maleficencia, Justicia y Autonomía) el conflicto está servido. Con otro aliciente más: nuestra arraigada cultura judeo-cristiana. ¿Prevalece el derecho de una mujer a quitarse un feto sobre el del propio feto a conocer el mundo? ¿Se hace demasiado para evitar la muerte y poco para evitar el sufrimiento? Y tú, como médico, ¿crees que deben ser tenidas en cuenta tus creencias?

Adelante, opina