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Derechos en Conflicto: Aborto, Eutanasia Y Objeción de conciencia. Crónica de la Jornada.

“La libertad de la persona está por encima de su beneficio”. El pensador que creó esta cita en el siglo XIX probablemente no contaba con que siguiese tan en boga doscientos años después.

El pasado viernes 5 de noviembre se celebró en Sevilla la jornada que titula este post, que como ya vaticinaba la entrada del 28 de octubre, resultó muy interesante desde el prisma del médico de atención primaria. Pasa que casi siempre que salen a relucir este tipo de temas en nuestro entorno, comentamos opiniones y pareceres con otros profesionales sanitarios, y de aquí se desgrana el primer punto a destacar: había mucho galeno http://www.nodo50.org/fadsp (algunos destacados como Pablo Simón o Luís Montes), pero también numerosas personas de leyes, penalistas y abogados (www.juecesdemocracia.es) que ofrecieron su particular punto de vista al respecto, por supuesto con mucho rigor y en función de lo codificado en la ley; y si algún asunto quedara irresoluto, parapetados al abrigo de la Lex Artis.

El fundamento del día trató acerca de la objeción de conciencia. La última encuesta del CIS arrojó que más del 50% de la población no comparte que el profesional sanitario pueda ejercer su derecho a la objeción de conciencia. En torno a esta sentencia surgieron debates muy jugosos del tipo ¿En la Sanidad Pública debería prohibirse la objeción dado que la ley permite que se realicen determinados actos médicos, independientemente de lo que piense el médico? ¿Debería reservarse ese derecho de objeción exclusivamente para la Sanidad Privada? El presidente de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (www.eutanasia.ws) afirmaba que frecuentemente la objeción de conciencia conlleva una mala praxis médica. De hecho es una opinión extendida que la objeción disfraza muchas actitudes de compañeros que más que objeción pretenden escaqueo y discriminación positiva, lo cual fue otro motivo de debate. Así, lo que quedó claro es que es necesario plantear un cambio en el código penal así como llevar a cabo una regulación seria de la objeción de conciencia.

En mi opinión, el punto mejorable de la Jornada fue la escasa participación de profesionales – asistentes – ponentes que defendiesen la vida frente al aborto y que se posicionasen en contra de la eutanasia, lo cual hubiese enriquecido muchísimo el evento y dado más pie al debate, aunque no faltó pese a que casi todo el mundo, repito, pensaba en una misma dirección, con opiniones demasiado polarizadas.

Evidentemente, siempre que se enmarañan unos con otros los cuatro pilares sobre los que debiera sustentarse el dilema (Beneficencia, No Maleficencia, Justicia y Autonomía) el conflicto está servido. Con otro aliciente más: nuestra arraigada cultura judeo-cristiana. ¿Prevalece el derecho de una mujer a quitarse un feto sobre el del propio feto a conocer el mundo? ¿Se hace demasiado para evitar la muerte y poco para evitar el sufrimiento? Y tú, como médico, ¿crees que deben ser tenidas en cuenta tus creencias?

Adelante, opina

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  1. noviembre 9, 2010 en 7:38 pm

    Os dejo un post reciente: http://residentespiedrabuena.blogspot.com/2010/10/tiene-el-medico-de-familia-derecho-la.html
    Mi opinión: No nos dejemos los médicos arrebatar el derecho a la objección de conciencia. Hoy será el aborto, mañana la eutanasia… ¿y pasado-mañana? … independientemente del credo/no credo del médico, que forma parte de su ser persona integral. Y todo bien regulado, con un registro que ampare al médico y que le haga responsable de la decisión que ha tomado.
    Un abrazo.

  2. Javier Padilla
    noviembre 9, 2010 en 8:55 pm

    Nunca consideré la objeCión de conciencia un derecho, no al menos un derecho que pudiera anteponer a la posibilidad de mis pacientes de ejercer otros derechos debidamente legislados… máxime si del ejercicio de mi práctica médica en la medicina pública estamos hablando. (hablo del plano personal en lo que a mi respecta, no trato de aplicárselo a nadie).
    En tu blog, Antonio, una de las personas que comenta el post al que nos has enlazado dice: “La objección del médico de familia es fundamental para parar la cadena” si esos son los términos en los que vamos a defender la objeción de conciencia, yo objeto a objetar, esto es, una premisa fundamental para que la objeción de conciencia pueda ser aceptada y legislada es que ésta no puede repercutir en el ejercicio de un derecho por parte del individuo (llámese embarazada, llámese paciente en los últimos instantes de su vida, llámese 20añero con faringoamigdalitis cuyo médico objeta ante los descubrimientos de Fleming); la objeción de conciencia implica la obligación (por parte del profesional o por parte de la institución) de proveer al paciente de una vía secundaria por la que ejercitar su derecho.
    Un saludo

  3. noviembre 9, 2010 en 10:54 pm

    Don Manué, ze ha quedao uzté mu canijo.

    Muchas veces me ha surgido la misma duda que se comenta en el tercer párrafo: ¿de qué sirve que yo me niegue a que una paciente aborte si luego otro profesional lo permitirá? Lo único para lo que sirve es para obstaculizar en unos días/horas el aborto.

    En fin…

  4. olemanue
    noviembre 10, 2010 en 4:21 pm

    Lo que está claro es que la Objeción debe ser regulada y/o acotada en unos términos claros y razonables.

    Lo de ofrecer una alternativa al paciente sí debe ser una obligación por parte del médico que objeta, hasta ahí podíamos llegaR

  5. epiriz
    noviembre 10, 2010 en 9:00 pm

    Mis conclusiones da la jornada a la que también asistí son las siguientes:

    -Existen situaciones muy especiales y concretas en las que un médico puede encontrarse ante un conflicto entre su deber de proveer determinado servicio – perfectamente legal y al que el ciudadano tiene derecho-, y sus profundas convicciones morales.
    En ningún caso se reconoce un derecho a la objeción de conciencia como tal, pero en estos casos y como algo excepcional, de forma justificada y según marca la ley, podrían argumentar objeción de conciencia para hacer dejación de sus obligaciones.
    Sobre esto aun no hay un consenso en la sociedad y por tanto habrá que seguir debatiendo, investigando y negociando. Personalmente, no estoy de acuerdo, pero entiendo la excepcionalidad y complejidad del problema.

    -El resto de casos (pseudoobjeción interesada, objeción colectiva de instituciones, objeciones de facto y a la torera, objeciones a actos administrativos, etc) deben atajarse sin vacilación por la administracion y la justicia por el abuso y el perjuicio de los pacientes que supone.
    Especialmente graves son las practicas encaminadas a obstaculizar el ejercicio de sus derechos a los pacientes o a tratar de hacerlos cambiar de parecer imponiéndoles las creencias del medico. Esta forma de actuar lejos de la genuina objeción de conciencia supone un autentico boicot a la legislación de la que democrática y legítimamente nos hemos dotado como sociedad. El que quiera cambiarla, que se presente a las elecciones. Este proceder debería ser especialmente vigilado y sancionado. Sobre esto no entiendo que pueda haber conflicto

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